viernes, 11 de septiembre de 2026

EL BUEN GOBIERNO




No necesariamente ha de cumplirse eso de “Quien no está conmigo está contra mí”, ni tampoco ha de levantarse un muro para evitar al contrario y negar su existencia. Porque quien así procede está provocando el enfrentamiento y la división, la crispación, el rencor y el odio, sujeto como está a una situación de cambio o alternancia en su ubicación predominante. Mejor afirmar que quienes son capaces de acordar y quienes cooperan juntos son más fuertes y capaces de alcanzar cimas de paz y progreso superiores para quienes en ellos han depositado su confianza. 





Ay de quienes dividen a los pueblos y los conducen hacia el enfrentamiento fratricida, fomentando el odio entre hermanos. Ay, de los incapacitados por el rencor, porque él los convierte en líderes inservibles para afrontar el futuro, que ha de ser de paz y de perdón, de superación y de fortaleza en la unión por alcanzar unos objetivos comunes que beneficien a todos. No hay lugar para la revancha en los pueblos llamados a significar algo en el orden mundial. Los bloques están llamados al enfrentamiento y lo que fomenta el desarrollo de los pueblos es la cooperación mutua que enriquece a las partes de forma compensatoria o igualitaria. Y ay de quienes se consideran predestinados o elegidos de por vida para guiar a los pueblos hacia el futuro, porque se invistieron a sí mismos de tal condición y se incapacitaron para tener en cuenta las aportaciones de los demás, permaneciendo adheridos al sillón del regente considerándolo propio.





El buen gobierno exige soluciones a los problemas del presente, pero también ha de proyectarse sobre el futuro pensando en las nuevas generaciones que han de llegar y habrán de heredar el mundo dejado por las anteriores.                                                                        

                                                                         José Antonio Sáez

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