En
contadas ocasiones, la programación de televisión tiene verdadera vocación de
servir a los intereses de la sociedad y la ciudadanía. Tal me parece a mí
ocurre con el problema sobre la despoblación de los núcleos rurales en amplias comarcas
de nuestro país y el programa “Volando voy”, del montañero, aventurero,
presentador y conductor del mismo, Jesús Calleja, que se emite por la cadena
Cuatro. Calleja tiene un excelente sentido del humor y además derrocha empatía,
inteligencia y don de gentes por los cuatro costados, de manera que conduce el
programa magistralmente, ganándose el favor y la confianza de cuantas buenas
gentes del mundo rural se convierten en protagonistas y estrellas del universo
mediático, gracias a la magia, ahora sí, de la televisión.
Siendo
él mismo quien capta las posibilidades de sus protagonistas extrayendo de ellos
el máximo de su expresividad y riqueza, tanto profesional, como personal y
humana; dirige conduce y determina el rumbo de la historia que narra en sus
programas realizados a lo largo de todo el territorio peninsular, con inusitada
diligencia y profesionalidad. No dudo de que estos, a sus programas me refiero,
no sean resultado de la colaboración de todo su equipo, pero quien sabe dar
alma y convertir en arte aquello que constituye su objetivo no parece ser otro
que el mismo Calleja, que derrocha empatía, profesionalidad y humanidad en
todas sus actuaciones, con un raro don de captar la enjundia de cada personaje,
que atrae hacia sí mismo con la fuerza de un imán. Algo hay de improvisación
inteligente en este presentador y coprotagonista, algo de estrafalario y bien
traído siempre al medio televisivo que domina, como el vuelo de su helicóptero
en el que pasea a algunos de sus protagonistas que sucumben fascinados ante la
magia del vuelo alrededor de núcleos rurales rodeados de un paisaje fascinante
que nos inclina positivamente a amar, aún con más ahínco y dolor, todas las
tierras y lugares de la geografía peninsular que recorre.
Ríen
con él y sus ocurrencias los comarcanos de los núcleos rurales que visita, pues
no en vano el humor es uno de los componentes de su personalidad y del programa
que tan acertadamente conduce. No hay pueblo por donde pase su equipo donde no
deje claro un mensaje y una invitación con intención de evitar a toda costa la
despoblación rural, el arraigo de las gentes a los pueblos y las posibilidades
de futuro que poseen; a pesar de que, seguramente, sea muy consciente de que en
ellos esas oportunidades de vida y futuro son muy escasas, tanto como las
limitaciones en las oportunidades y servicios que ofrecen a las nuevas
generaciones que se ven forzadas a abandonarlos.
Jesús
Calleja conjunta voluntades y crea conciencia de arraigo allí por donde otea
con su helicóptero los núcleos rurales que visita, sacando el mayor provecho de
paisajes y personajes, de posibilidades y realidades, dejando a los habitantes
de los mismos con una sonrisa en los labios y una esperanza luminosa en el
corazón. Porque ama a sus gentes y le duele el estado de abandono de esa España
rural a que, el desgobierno y el desacierto de las políticas de quienes rigen
los destinos de este maltrecho país de nuestros pecados y nuestra abulia, nos
han conducido.
José Antonio Sáez Fernández





















