lunes, 20 de febrero de 2012

La segunda época de la revista "Batarro" (VI).



 
Y dimos el gran salto. Fue en el número 5-6 (enero-agosto de 1991), con motivo de la celebración del cuarto centenario de la muerte de San Juan de la Cruz, patrón de los poetas españoles, el más perfecto de los poetas, el gran místico, aquél que escribió con palabras reveladas, vertiendo a lo divino los más encendidos versos de amor que la tradición literaria había puesto en sus manos. Corría, como digo, el año 1991 y el 14 de diciembre era la fecha señalada. No conozco ningún otro homenaje literario que pueda equipararse a aquel que rindió al santo carmelita una modesta revista de letras desde el valle del Almanzora, en la provincia de Almería. Y hay que decirlo así, porque así lo sentimos y así lo ambicionamos. Había un punto de audacia en el reto y no estaba exenta de riesgo aquella apuesta nuestra. Poetas por el Espíritu la llamamos y ahí queda. Por eso nos fuimos a presentar este número al Salón de Plenos de la Excma. Diputación Provincial de Almería e invitamos para aquel acontecimiento al poeta granadino Antonio Enrique, quien nos acompañó en esos días memorables. Algunas fotografías quedaron de aquella visita suya a Albox y a Almería.Yo redacté el preámbulo o manifiesto que introduce las páginas de esta entrega, el cual reproduzco aquí íntegramente:


                                                  POETAS POR EL ESPÍRITU

  
   En el cuarto centenario del fallecimiento de la más alta figura de la mística española, San Juan de la Cruz, donde la poesía lírica alcanza su más elevado sentido espiritual y estético; la revista literaria "Batarro" se honra en dedicar su número doble 5-6 a la conmemoración de tan señalado acontecimiento.
   Una decidida apuesta por la poesía de hondo contenido humano, solidaria y gozosa, que no evite las referencias a los problemas que preocupan, sacuden y conmueven al hombre de este fin de siglo es la que propugnamos. Un verso que sea capaz de decir con sobriedad y belleza, amabilidad y valentía cuanto haya de ser dicho. Imposible hoy una poesía de la evasión o de la huída, ajena a cuanto acontece.
   Pero, precisamente porque el hombre de nuestros días siente crecer en su interior los más vastos territorios de la soledad y el vacío, propagando el desamor sus más oscuros tentáculos por un corazón atrapado al que asfixiaron la superficialidad, el contacto epidérmico y la insaciable voracidad de las estadísticas; precisamente porque sabemos de un ser forjado a imagen y semejanza de su Creador, dotado de inteligencia, capaz de construir espacios donde la paz, el sosiego espiritual y la Belleza contribuyan, decididamente al nuevo renacimiento de una era que, auguramos, será para el Espíritu: en esa esperanza nos crecemos y en ella nos confirmamos.
   Frente a toda ocasión de muerte, afirmamos la vida. Frente a tan vastos territorios para el desamor, defendemos los más amplios espacios que el amor ocupa. Frente al aislamiento, la indefensión y el mutismo proclamamos hoy la comunión solidaria. Frente a la brutalidad, la insensibilidad y el menosprecio ofrendamos la flor amable de la delicadeza. Frente al ejercicio de la sinrazón hacemos valer la inteligencia, la imaginación y el diálogo.
   Poetas por el Espíritu viene a convertirse en una clara afirmación de la vida y supone el hermanamiento de cuantos creemos en un futuro de paz para el planeta y los que en él convivan. La poesía viene a ser, de ese modo, la "Llama de Amor" que nos convoca, un ejercicio de luz cedida a otras oscuridades que se crecen interiores; porque no hay mayor hermosura ni más espléndido caudal de íntima riqueza que la del ser humano.
   En ese convencimiento hemos conjuntado las voces que recoge este homenaje plural a la libertad, la inteligencia y la capacidad de creación, constructora y de amor que posee el hombre.
   Entiéndase así este anhelo de renovación espiritual que a todos requiere, que aúna y conjunta voluntades diversas. Del esfuerzo realizado dan prueba las páginas que siguen. Quede constancia, pues, del fuego interior que nos anima.





   Alrededor de cincuenta poetas firman otras tantas composiciones de este género, por lo que hacer explícitos nombres y títulos haría excesivo el recuento para el lector. Mas para que éste se forge una idea de la calidad de los textos, citaré algunos entre los más significativos: Francisco Bejarano, Alfonso Canales, Juan José Ceba, Ángel Crespo, Juan Drago, Julio Alfredo Egea, Antonio Enrique, Domingo F. Failde, Miguel Florián, Manuel Gahete, Diego Granados, Luis Jiménez Martos, José Lupiáñez, Francisco Mena Cantero, Andrés Mirón, Carlos Muñiz Romero, Antonio y Carlos Murciano, Francisco Peralto, Mariano Roldán, Juan Ruiz Peña, Concha Zardoya y un largo etcétera ( pido disculpas a quienes no mencioné por las razones antes expuestas). Cinco ensayos sobre el santo carmelita y la significación de su obra, - entre cuyos autores destacan los nombres de José Luis Campal, Agustín García Calvo: "Amor con miedo (de San Juan de la Cruz a Rab Sem Tob)"; Martín García Ramos: "La prosa de San Juan de la Cruz";  Nicolás del Hierro o José María Padilla Valencia-, se intercalan entre los poemas poniendo el necesario equilibrio entre el sentimiento de la expresión poética, más abundante sin duda,  y el pensamiento reflejado en los ensayos.
   Cabe destacar, de igual modo, la musicalización de la estrofa "Como vería de bella (El Génesis según San Juan de la Cruz)", texto de Diego Granados en partitura musical de Luis Bedmar Rodríguez, director de la orquesta "Ciudad de Córdoba"; así como la variación melódica a la misma estrofa que realiza José Parra Jiménez o la partitura del mismo Luis Bedmar sobre el texto "Un pastorcico", de San Juan de la Cruz, con que se cierra esta excepcional entrega de "Batarro", en la que no faltaron tampoco las ilustraciones; así la serie "Variaciones sobre la Noche Oscura", de Elías Guerrero. A Francisco Peralto, impresor de esta entrega, debemos también el extraordinario collage de la portada.
 



Un poema de Juan Drago en el número 5-6 de la revista "Batarro:


DESCENSO AL ANTRO.


   El oráculo estaba situado sobre una montaña, detrás de un bosque, en medio de un recinto de mármol blanco, adornado de obeliscos de bronce y en el que existía una caverna hecha por la mano del hombre, que tenía la forma de un horno, a la que no se descendía por escalera sino por medio de una cuerda.
   
                                              Oráculo de Trofonio.


A la hora en que se navegan los amantes
y los durmientes giran por meandros de sueño,
lento moja el rocío jazmines y malcomia,
el callar de las garzas, los frutos de la noche.

Llamado voy, mi corazón se inclina
a un galope que anhela la claridad del fondo.
Charrancito de playa herido de milano
van cayendo las olas en mis iris llovidos.
Crepita la madera, un viento se pronuncia
maldito y entrañable.

Bosque arriba mi lámpara, el rumor
de la túnica las brunas ramas mueve.
Azul de vuelo apenas de un leve rabilargo.
Espiral de paloma que a luna llena
imita. No saber. Verlo todo de un punto
que tremola,
y esta voz que no alcanza a sajar la penumbra.

Los obeliscos giran. Oscuro, solo intuyo
que si hay luz está en mí, que la senda
me cruza las vaguadas del cuerpo
y en mi frente hay un aura, el fulgor
de un secreto
                     ángel que se demora.
Y en mi espera me oculto como el lirio
en el lirio.

                        Juan Drago.

viernes, 17 de febrero de 2012

La segunda época de la revista "Batarro" (V).



 El número 4 de "Batarro" se corresponde con los meses de septiembre-diciembre de 1990 y en su portada figura una ilustración del pintor huercalense Diego Bonillo, profesor de Dibujo y director del IES "Cura Valera". En esta entrega colaboraron, además, otros ilustradores como Gabriel Mori y Antonio J. Rojas. La aportación más significativa que hicimos en ella fueron las cartas, hastas entonces inéditas, que Celia Viñas dirigiera a Gabriel Espinar, uno de sus discípulos más aventajados y predilectos, quien fuera catedrático de Literatura y también director del IES mencionado en Huércal-Overa. Él cedió generosamente esas misivas, las cuales dimos a conocer con una fotografía de Celia frente a un jovencísimo discípulo de 16 años. El mismo catedrático firma la nota preliminar que precede a los textos y en ella dice lo siguiente al referirse a la significación que la llegada de su profesora supuso para el Instituto de Almería: "Una puerta abierta a la alegría, una ventana de par en par se abría en nuestras vidas de tedio adolescente: una vida sin rumbo por el paseo del Príncipe, bellísimo y provinciano, por el puerto sin barcos, por la silenciosa soledad de la ciudad. Fue un milagro. La clase se abrió a un mundo de maravillas. Celia subía a la cátedra como una Diana que sobrepasaba, de pronto, desde su menuda gentileza, el bosque enmarañado de testas juveniles" (p. 15). Se trata de tres extensas cartas escritas entre los años 1944, 1945 y 1949 que en palabras de Gabriel Espinar "son un muestreo de la evolución personal de Celia". Con ellas quisimos rendir homenaje a la maestra y al discípulo, de cuya amistad y magisterio (los de Gabriel Espinar) pudimos gozar durante muchos años, hasta su fallecimiento.




   En el apartado de poesía incluimos textos de los poetas Daniel Pineda Novo, Julio Alfredo Egea, Eduardo Romero Frías, Rafael Vargas y Ángeles Dalúa. Francisco Domene firma el ensayo "El tiempo humano en la poesía de Antonio Jesús Soler Cano", sobre el malogrado poeta de Antas (Almería), tan cercano en la amistad y en los afectos. En narrativa, dimos a conocer los relatos "Recién nacida" y "Un sueño infantil", de Rolando Revagliatti. Un extenso estudio sobre la poesía de José Lupiáñez, escrito con motivo de la publicación de su antología poética Laurel de la costumbre (1988), y firmado por Pedro Rodríguez Pacheco, contribuye al esplendor de las páginas de esta cuarta entrega de "Batarro"; la cual se cierra con las habituales reseñas de libros sobre Delirio del desarraigo, de Juan J. Cantón (Sagrario Galán); El galeón atormentado, de Antonio Enrique (José Antonio Sáez); los primeros titulos de la "Biblioteca General del Sur" (Pedro M. Domene). Finalmente, añadimos la noticia del homenaje que el pueblo de Uleila del Campo (Almería) rindió a los poetas Rafael Guillén y Ángel García López durante los días 1 y 2 de agosto de 1990 por su ascendencia familiar vinculada a dicha localidad, durante los cuales ambos poetas recibieron el nombramiento de "Hijos predilectos" de la villa y se descubrió un monolito en su honor.




Un poema de Julio Alfredo Egea sobre la muerte de su padre, publicado en el número 4 de "Batarro":


DERRUMBE.


Telonera la muerte asonantaba                              su harapo cuando al fondo
tu perfil y ponía                                                    del túnel de tus ojos
por sorpresa en el labio                                         relincharon caballos
un jazmín de ceniza.                                             lejanos, para siempre
Fue entonces cuando estuvo                                 derrumbarse en un surco.
tu corazón enfrente                                               Así como distraído
del mío y dialogaron                                              pasabas por la vida,
en averiado rito.                                                    tal como si no fuera
La sonrisa yacía                                                   contigo..., como en sueños
alicortada, yerta                                                   por un país de naipes.
detrás de las cortinas                                           Y de pronto así, inmenso
como un borrón de pájaro.                                     y leve, desplomado,
¿A qué viaje...? ¿Por dónde...?                              vertical en mi pecho.
Mira, padre...¿No puedes...?                                 Ocaso eran los párpados
Caminos quedan, aves                                          clausurando tus días
que regresan, mujeres                                           y sentí que de pronto
cantan, ríos siguen                                               abracé a una montaña,
su historia, vendrá un niño                                     antes de que estuvieras
pronunciando tu nombre...                                     desnacido en mis brazos.
Frágil yedra quebrada                                        
en la sangre ponía                                                              Julio Alfredo Egea.
                         

sábado, 11 de febrero de 2012

La segunda época de la revista "Batarro" (IV).


 
La tercera salida de "Batarro" se corresponde con los meses de mayo-agosto de 1990 y aporta al mundo de la literatura varios aspectos significativos. El más destacable de ellos estuvo coordinado por Pedro M. Domene y se refiere a una muestra de la narrativa corta almeriense que se venía escribiendo en estos años, la cual era conocida por muy escasos lectores y críticos cualificados. Nos sentiamos en el deber de apuntalar la literatura en nuestra tierra, a veces incluso de reinventarla o de contribuir positivamente a escribir la historia literaria provincial, ponerla en valor dando a conocer a aquellos autores que poseían la dignidad suficiente como para mostrar al mundo, sin ningún tipo de complejos, el fruto de su trabajo literario, siempre desde la humildad pero también desde el rigor. Pedro M. Domene y Jerónimo López Fernández firmaron entonces la nota introductoria que precedía a los relatos de los siete escritores seleccionados; esto es: "Exorcismo", de Diego Granados; "Conmoción en Rambla  Nueva", de Carmen García Bellver; "El lunar", de Martín García Ramos; "Casimiro el tuerto", de Julio Alfredo Egea; "La muerte de un niño", de María José Clemente Alonso y "Damiamo", de Aureliano Cañadas. Creo que esta primera recuperación de la narrativa corta o del cultivo del cuento en escritores almerienses supuso un esfuerzo loable y digno de consideración, entre otros aspectos porque seguramente fue el primer intento de sistematizar un aspecto de la creación literaria en Almería, tan deslabazado e inconexo hasta entonces.






Pero si he de ser justo, creo que a la hora de enaltecer la calidad de este tercer número de "Batarro" no deben menospreciarse otras aportaciones muy relevantes para el mismo; como las que representan, a mi juicio, las valiosas ilustraciones del pintor oriolano Rafael Bascuñana Benítez, que ejercía entonces como catedrático de Filosofía en el instituto de Torrevieja (Alicante), del que fue también su director; o el homenaje que, con el título de "Un epitafio para Juan Bernier" y firmado por el escritor granadino Antonio Enrique, tributamos al poeta, miembro del grupo "Cántico" de Córdoba, con motivo de su fallecimiento, acaecido unos pocos meses antes (2 de noviembre de 1989). Del mismo modo, a la calidad de la entrega contribuyen de forma muy significativa los textos "Interior", "Ramblas" y "Sugerencia"; cuyos autores son el poeta jerezano, profesor de la universidad de Salamanca, Juan Ruiz Peña;  el vate granadino Rafael Guillén, premio Nacional de Literatura y el también poeta jerezano Jesús Fernández Palacios, director de la revista "Campo de Agramante", editada por la Fundación Caballero Bonald de esa ciudad gaditana.






El poema de Rafael Guillén está firmado en Albox (Almería), en el verano de 1988 y describe, como se verá, las emociones que suscita en el poeta el paisaje agostado del inclemente verano en esta localidad del valle del Almanzora. Estimo que, con este texto, el poeta granadino nos hizo un inestimable regalo que debemos sólo a su generosidad, a su talla como ser humano y como extraordinario poeta.
 En la sección de "Libros" se comentan las publicaciones de Francisco Toledano, De ayer a hoy, por Francisco Domene; así como Ex Verbis, de Francisco Peralto; Díptico pessoano, de José Luis García Martín y Días de 1989, del mismo autor, a cargo de José Antonio Sáez.
   El número 3 lleva una discreta publicidad comercial de las firmas que colaboran económicamente en la edición, tanta privadas como públicas, según habíamos considerado oportuno desde nuestros orígenes como grupo literario para mantener la independencia de la publicación.






Un poema de Rafael Guillén en el número 3 de "Batarro":



RAMBLAS.


La tierra enjuta, el polvo, el reverbero                    Todo es verdad donde no hay nada. Un árbol
del pedregal furioso, la materia                             un matojo, una hierba, mentirían
misma de la desesperanza.                                 aquí, donde hasta el cielo
Se asoma el corazón, como un vuelco,                 carece de sentido; donde un viento
a las vertiginosas cicatrices                                 de sinrazón esquilma y aridece
del desierto que ama.                                          el sentimiento mismo.
                                Solitario                                                             Por la arena
baja veredas, sube, se disuelve                            un hombre, una alimaña,
en la luz que acuchilla los taludes.                       algo viviente busca su guarida.
Rebota el corazón contra la greda
de los ribazos cuarteados.
                                                                          Recorre el corazón las descarnadas
Todo es andar. Pero la tierra, a veces,                   huellas del cataclismo, bebe a sorbos
reclama pasos que no fueron, pasos                     su angustia mineral, se reconoce
ardientes, olvidados                                             en la piel agostada
en el zaguán del alma, que esperaban                  de estas ramblas que ama. 
su hora.                                                                                            Desbocado                     
            Por los anchos                                        se afana y sigue y se hace un solo grito
arañazos de la riada, vaga                                    con esta desmesura
un hombre solo y sin amparo.                               de soledad y de grandeza.
                                                                                 
Se mira el corazón, como en un frágil                     
espejo, en la ardentía                                                  Albox (Almería), verano de 1988.
del páramo que ama.                                                              
                               Deslumbrado,                                            Rafael Guillén.
apenas reconoce su sed misma                                   
por las quebradas torrenteras.                                        



                               
                                                                                                                                                                              

miércoles, 8 de febrero de 2012

La segunda época de la revista "Batarro" (III).



El segundo número de la revista "Batarro" se corresponde con el primer cuatrimestre del año 1990. La edición se llevó a cabo en Gráficas García, de Huércal-Overa. Su portada fue del profesor de Dibujo Gabriel Mori y contaba con las secciones habituales de "Poética", en la que incluímos textos de Diego Granados: "...Y ya morir", Pura López Cortés: "Guardé mi niñez", José Luis García Martín: "Jovellanos, 3" y Antonio Jesús Soler Cano: "Puede decirse en verdad", poema del libro entonces inédito Para cruzar el laberinto. Nos sentimos especialmente satisfechos por haber publicado, creo que por primera vez, un texto del escritor asturiano José Luis García Martín, sobradamente conocido como crítico literario en la prensa nacional y una de las plumas más inflluyentes de la crítica literaria española de estos años. 
   En "Documenta" incluimos un valioso ensayo de Pedro M. Domene sobre el novelista almeriense (de Enix), exiliado en Francia, Agustín Gómez Arcos, con un profundo análisis de su novela Un pájaro quemado vivo, traducida al español y publicada por editorial Debate en 1986.

 
 En "Silva de varia lección" dimos a conocer dos textos inéditos sobre el malogrado escritor oriolano Ramón Sijé, universalmente conocido a través de la "Elegía" que Miguel Hernández escribiera a su muerte, cuando sólo contaba con 22 años de edad. Firman estos dos testimonios inéditos la que fuera su novia, Josefina Fenoll, "la panadera del pan más trabajado y fino" -como la llamara el mismo Miguel Hernández- y Jesús Poveda, su esposo, amigo personal de Sijé y Hernández, autor de Vida, pasión y muerte de un poeta: Miguel Hernández. Ambos estuvieron exiliados en México y regresaron a España para instalarse en Torrevieja (Alicante), donde yo los conocí personalmente. "Ramón Sijé. Memoria personal", así tituló su texto Josefina Fenoll, y "Amistad con Ramón Sijé", su esposo Jesús Poveda. Dos testimonios valiosísimos, único el de Josefina Fenoll, a quien Sijé dedicara su ensayo sobre el romanticismo literario en España:  La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas, e inspiración de muchos de sus mejores trabajos publicados en la revista que él mismo dirigiera: "El Gallo Crisis".

   "Valle Inclán: introducción a las tienieblas y al mito" es el ensayo con que Jerónimo López Fernández inauguró los ensayos sobre el género dramático en la revista, donde, entre otras circunstancias, el profesor huercalense se refiere a los aspectos mágicos y supersticiosos de su Galicia natal, la cultura de la muerte y el inconsciente mítico-popular en su obra.
   La narradora almeriense, residente en Granada, María José Clemente Alonso, firma el relato "¡Quién hubiera tal ventura!", que enriquece las páginas de esta segunda entrega de "Batarro", la cual se cierra con la sección de "Libros", en donde Pedro M. Domene reseña lecturas de Dahiell Hammett: "Elogio del relato negro"y "Un pequeño pecado original", sobre la biografía de Jane Bowles publicada por Millicent Dillon. A ellos se une la reseña de Jerónimo López Fernández sobre El ceñidor de Venus desceñido, de Rafael Alberti.

   Un poema de José Luis García Martín publicado en el número 2 de "Batarro":

JOVELLANOS, 3

De todas las casas que he tenido
ninguna fue tan mía como ésta.
Entre sus muros hubo horas felices
sólo, sin amargor ni tedio.
¡Tantos amigos me esperaban dentro,
incansables, pacientes, complacientes!
Campechano Galdós, fulgor de Valle,
minucioso Azorín, un cascarrabias
Baroja, y aquel día
en que el azar me trajo el primer Cántico,
cristal de roca, frágil, deslumbrante,
y Salinas -la forma de querer
    es dejarme que te quiera-,
y viajes en busca de un tesoro
de la mano de Stevenson, y Shakespeare,
mares, amores, cumbres, el misterio
de una carta robada, calles
borradas por la niebla, Cernuda
desdeñoso, doliente, inolvidable...
Caleidoscopio de mi adolescencia
que no se cierra cuando a ti te cierran,
que sigue iluminando mi memoria,
dándole peso al mundo, verdad, vida,
destartalado almacén de sueños,
oh vieja biblioteca, patria mía.

   "Batarro", el leve molinillo-vilano del Almanzora, iba abriéndose al espacio infinito con paso firme y decidido; empujado por el soplo del tesón, el entusiasmo y la constancia. Y también en el amor por la literatura.

                                                        José Antonio Sáez.



viernes, 3 de febrero de 2012

La segunda época de la revista "Batarro (II).


Habían de pasar aún tres años más desde aquel 1986 para que se dieran las condiciones materiales que propiciaran el relanzamiento de la revista "Batarro". Resulta innegable afirmar que la situación de bonanza económica del país favorecía las expectativas de futuro de un grupo literario con ilusiones y conocimientos en el mundo de las letras. Y así nos decidimos a sacar de nuevo, con modestia en los medios económicos y materiales, pero con sanas ambiciones, la revista, que iría acompañada de una colección literaria. Contábamos con limitaciones obvias de todo tipo: entre ellas las del reducido espacio provincial desde donde partíamos: la cuencia del Almanzora, en la provincia de Almería; si bien no reconocíamos frontera alguna. Queríamos iniciar el trayecto con lo mejor de nosotros mismos, pero huíamos del localismo y el provincianismo reduccionista. Puede decirse que nuestra vocación y nuestras aspiraciones eran universales. Siempre tendimos a asegurarnos una financiación que nos permitiera mantener una labor digna a lo largo del tiempo y para ello sumaríamos, a los apoyos económicos privados, algunas ayudas públicas más esporádicas cuando la situación lo requiriese. Empresas privadas de la comarca nos apoyaron dentro de sus posibilidades, algunas instituciones bancarias y también entidades públicas. Y nos propusimos relanzar la revista literaria con periodicidad cuatrimestral, siendo así que el primer número de esta segunda época de "Batarro" salió a la luz en el último cuatrimestre del año 1989.






 En su portada, el rostro de Miguel Hernández dibujado por el pintor huercalense Silvestre Martínez de Haro, a quien solicitamos también las viñetas y el logotipo que nos identificara como grupo en nuestras publicaciones: el caño de una fuente que viene a regar una alzabara. La revista volvía a la vida con la humildad y modestia que la había caracterizado desde sus orígenes, pero con un desusado vigor y unas ambiciones de vuelo que irían abriéndose camino en sucesivas entregas. A Diego Granados le correspondía el honor de introducir esta segunda época de la publicación y a él le cupo firmar el editorial del primer número, justificando su reaparición en el casi desierto panorama de las letras provinciales: "De la mano de un nuevo equipo, caracterizado por su preparación y juventud, <<Batarro>> inicia en este número su segunda época. Sin descartar la ilusión, alma de cualquier empresa artística, la revista emprende esta nueva etapa con el paso firme que da la experiencia y la seguridad en sí " (p. 4).


   Este primer número se estructuraba en varias secciones: Poética, con textos del poeta venezolano Manuel Ruano y del vate de Vélez Málaga Joaquín Lobato, quien había diseñado el cartel del I Congreso de Escritores Andaluces celebrado en Albox en el verano de 1976. Sigue a ésta una nueva sección que titulamos Documenta y que dedicamos a un escritor almeriense, prácticamente desconocido, perteneciente al Barroco: Don Gutierre Marqués de Careaga, autor del Desengaño de fortuna; con nota introductoria y referencias bibliográficas a cargo de Pedro M. Domene y José Antonio Sáez. En Silva de varia lección di a conocer algunas cartas dirigidas a mi persona por Josefina Manresa, viuda del poeta Miguel Hernández, fruto de un esporádico y entrañable contacto epistolar que se prolongó entre los años 1980-1986; y en Narrativa ofrecimos el cuento "Borrasca en el secano", de Diego Granados, que había obtenido el premio "Hucha de Plata" en el año 1983. Finalmente incluímos una sección de Reseñas Bibliográficas en la que Pedro M. Domene comenta la edición de Oreste Macrí de la poesía y la prosa completas de Antonio Machado en la editorial Espasa Calpe y la novela Silvio en el rosedal, de Julio Ramón Ribeyro, publicada por Tusquets.

Poemas de Manuel Ruano (Caracas, Venezuela) y de Joaquín Lobato (Vélez Málaga, Málaga) publicados en el número 1 de "Batarro", que se imprimió en Gráficas Sánchez, de Huércal-Overa, con 30 páginas:
              

                                LLAMAMIENTO.

Señores Alquimistas, hechiceros y astrólogos de la muerte,
             brujos medievales y voces de las tinieblas,
             buscadores de sueños antiguos y modernos,
             matemáticos, conspiradores, esclavos, magos silen-
             ciosos, enterradores, algunos desconocidos sacer-
             dotes.

Señores criminales, mendigos, profanadores de tumbas, pros-
             titutas y mujeres de la sed...
Escritas aquí están todas las visiones.
Ahora: ¿Qué hay de mi infierno?


FEDERICO GARCÍA LORCA                    
           (a sus dibujos)

Azafrán
Muñequita de azulejo. Veo. Veo.
Veo un monte. Amarillo limón.
(Una dos tres) La niña
que
está en el balcón.
Veo. Veo. Qué veo. Una
rama. Una pelota de muchos
colores.
Una ciudad.
Un corazón y un niño-marinero.







                                                                                              José Antonio Sáez.      



miércoles, 1 de febrero de 2012

La segunda época de la revista "Batarro": Antecedentes (I).


Inicio aquí el testimonio de la segunda época de la revista "Batarro" con el ánimo de dar a conocer a los lectores interesados lo que fue aquella valiosa aventura literaria que había emprendido incialmente el escritor albojense Diego Granados Jiménez (Albox, Almería, 1915-2002), con el asesoramiento de don Martín García Ramos, catedrático de Lengua y Literatura Españolas y director del Instituto de Enseñanza Media de Albox; de la cual di cumplida cuenta, entre otras publicaciones, en mi trabajo “Batarro. Coplas de Calaínos. Revista Poética (1973-1977)”, publicado en el Boletín del Instituto de Estudios Almerienses, núm. 3, Diputación Provincial de Almería, 1983, pp. 79-89; el cual también anda colgado en la red por no sé qué manos.No deseo volver de nuevo sobre lo ya escrito, por lo que daré aquí testimonio de lo que fue aquella segunda etapa de esta publicación literaria en la que participé muy directamente, junto a otros compañeros cuyos nombres irán saliendo en el trancurso de esta entrega.

He de comenzar diciendo que en 1986 Diego Granados tenía 71 años y que sólo cinco años antes había sufrido un accidente de automóvil al que sobrevivió pero que había estado a punto de costarle la vida. Padecía secuelas de aquel accidente, aunque su vitalidad y su voluntad lo llevaban a mantener una actividad diaria prácticamente normal. Lo visitaba con frecuencia en su casa un joven licenciado en Filología Hispánica con inquietudes literarias, admirador de la empresa cultural que el escritor albojense había sido capaz de desarrollar en la década de los 70 a través del Seminario de la Cultura, el Centro de Estudios del Almanzora, la revista de poesía "Batarro" y otras publicaciones como "Opúsculos" y "Fascículos", vinculadas a las actividades culturales que otorgaron a su pueblo, en esa década del pasado siglo, un esplendor cultural hasta entonces nunca alcanzado. Entre esas actividades cabe mencionar, por su significación, el "I Congreso de Escritores Andaluces", celebrado en Albox entre los días 23 y 26 de agosto de 1976, recién iniciada la transición política a la democracia. Pues bien: era yo aquel joven licenciado que visitaba al escritor en su casa, con la siempre atenta y diligente presencia de su esposa, Remedios Pérez Pedrosa, de gratísima memoria y afectos. Insistía yo repetidamente a Diego en la necesidad de recuperar el vigor y el entusiasmo perdidos, tras aquella sorprendente labor cultural que él había capitaneado en la década anterior, y creo que él debió ceder ante mi insistencia, en parte,  por el entusiasmo que debía ver en mí en aquellos años; entusiasmo en el que seguramente vería también  reflejado el suyo en los días, para mí gloriosos, del Seminario de la Cultura.


Una vez convencido Diego, ambos fuimos a visitar a don Martín García Ramos en su cortijo o casa de campo de Arboleas. Allí estaba él, acompañado siempre por su esposa doña Catalina. Don Martín sufría una delicada enfermedad cardiovascular y entregaba sus días al cultivo de árboles frutales o al cuidado de su casa solariega, convaleciente de una operación. Le convencimos para que se uniera a nosotros, dentro de sus posiblidades de salud. Poco o nada nos costó convocar a Pedro Martínez Domene, compañero de estudios universarios en Granada y buen amigo, con idéntica vocación literaria y entusiasmo equiparable al nuestro. Andando luego el tiempo, no tardarían en unirse al grupo, desde Huércal-Overa, Jerónimo López Fernández; y desde Lorca (Murcia), aunque nacido en Albox, Pedro Felipe Sánchez Granados. El último en llegar, también desde la vecina Huércal-Overa, fue Jesús Martínez Gómez. Todos, excepto Diego, trabajábamos en la docencia de Lengua y Literatura en Enseñanza Media.

Un grupo literario necesitaba una revista y a ser posible una colección literaria. Ya en 1986 hicimos un primer intento para iniciar esta nueva aventura y sacamos a la luz "Coplas de Calaínos", subtítulo que había llevado "Batarro" en su primera época. Aquella entrega solitaria estuvo animada y coordinada por Diego Granados y por mí, aunque también participó en ella, aportando ideas y algo más, Pedro Martínez Domene. Las colaboraciones de aquél número responden a la concepción de Diego de que actuase como vínculo de unión entre la primera época y la segunda, la cual deseábamos iniciar con tan escasos recursos económicos. Así, se dispuso que las colaboraciones fuesen firmadas por significados nombres representativos de la poesía andaluza de aquel momento, que de alguna manera hubiesen estado vinculados a la anterior etapa de la revista. Aparecieron los textos a manera "De poética andaluza", precedidos por una cita de El Collar de la paloma, de Ibn Hazám de Córdoba, traducido por Emilio García Gómez:

                                              Yo soy una tierra dura y pedregosa,
                                              reacia e insumisa a toda vegetación;
                                              pero si algunas plantas afincan sus raíces,
                                              no han de cuidarse de que abunden las lluvias de primavera.

                                                              (Capítulo VI).




Apareció esta entrega como si se tratara del número 9 de aquel primer "Batarro" y fue impreso en Grafikás Ediciones de Almería. Las colaboraciones iban suscritas por Antonio Enrique (Granada), Carmen Bermúdez Melero (Jaén), de quien era también la portada de aquel solitario número; Alfonso Canales (Málaga), Manuel Chacón (Córdoba), José Lupiáñez (Cádiz), Andrés Mirón (Sevilla), Carlos Muñiz Romero (Huelva) y José Antonio Sáez (Almería). Se dieron cita allí versos de un poeta andaluz por cada una de las provincias de la Comunidad Autónoma. En aquella ocasión, Diego sacrificó sus legítimas aspiraciones, de forma discreta, para dar cabida a mis textos.


Indice del número:

- De poética andaluza: "El Collar de la Paloma" (Cap. VI), p. 1
- Carmen Bermúdez Melero: (Del libro Poemas de la gran ciudad), pp. 3-4.
- Alfonso Canales: "El espejo", pp. 5-6.
- Manuel Chacón: "El paisaje de una chica de quince años", pp. 7-8.
- Antonio Enrique: "Un rayo atraviesa la tormenta", pp. 9-10.
- José Lupiáñez: "Cuerpo", "Ofrenda" y "Galantea", pp. 11-12.
- Andrés Mirón: "Estando el poeta recordando a unas gaviotas, vino en decir estos versos sobre el mar de otoño", pp. 13-14.
- Carlos Muñiz Romero: "Syn afanei logo",  pp. 15-16.
- José Antonio Sáez: "Visión onírica", "Rosa de arena", "Las raíces" y "Resignación", pp. 17-18.
- Notas (citas extraídas del trabajo publicado por mí en el núm. 3 del BIEA), pp. 19-20.
- Revistas recibidas, pp. 21-24.


                                                                                  José Antonio Sáez.




sábado, 28 de enero de 2012

Hacia una bibliografía de mi obra en prosa.






1. Narrativa:

- Virginia Woolf no pudo amarme, Premio de Novela Corta “Gabriel Sijé”, Orihuela, Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, 1983, pp. 157-203.

- “Narradores almerienses. Flores de otoño para Elia”, en Diario Ideal, Almería, 25 de octubre de 1984, p. 19.

- “El Caño de San Felipe”, en Kylix. Revista de Literatura y Arte, núm. 7, Málaga, octubre-noviembre de 2000, pp. 34-39.

 - “Historias de Flora y de María”, Feria de los Santos, Albox, Excmo. Ayuntamiento, 2000.

-  “El extraviado de la Isleta del Moro”, en  Cuentos del Cabo de Gata. Edición de Pilar Quirosa-Cheyrouze, Almería, Ediciones Amoladeras, 2002, pp. 125-131.

-“La sala de los exvotos”, en Cuentos del Santuario del Saliente. Edición y prólogo de José Antonio Sáez. Ilustraciones de Andrés García Ibáñez, Granada, Colección Batarro, 2003, pp. 133-141.

-  “Las puertas del cielo”, en Historias y relatos sobre la vejez. Axarquía almeriense, Juan Grima y Federico Moldenhauer (Editores), Ilustraciones de Pedro Soler Valero, Mojácar, Arraez editores, 2007, pp. 255-269.







2. Ediciones críticas y ensayos (Selección):

- “La polémica de Ramón Sijé con el grupo sevillano de la revista <<Nueva Poesía>>”, Boletín del Instituto de Estudios Alicantinos, Diputación Provincial de Alicante, II Época, núm. 35, enero-abril de 1982, pp. 57-69.

- “Batarro. Coplas de Calaínos. Revista Poética (1973-1977)”, en Boletín del Instituto de Estudios Almerienses, núm. 3, Diputación Provincial de Almería, 1983, pp. 79-89.

- Ramón Sijé: Textos dispersos y olvidados (1926-1936), Tomos I y II, Memoria de Licenciatura inédita, leída en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada en el curso 1983-84, 403 pp.

- VV.AA.: Textos sobre Ramón Sijé, Edición y notas de José Antonio Sáez Fernández, Prólogo de Manuel Molina, Almería, Imprenta Cervantes, 1985, 140 pp.

- “Ramón Sijé y José Bergamín: Amistad y discrepancias”, Anales del Colegio  Universitario de Almería, Vol. V (1983-1985), Almería, Publicaciones del CUA, 1985, pp. 7-13.

- Ramón Sijé: Oleza, pasional natividad estética de Gabriel Miró, Edición y Estudio Preliminar a cargo de José Antonio Sáez Fernández, Albox, Cuadernos de Batarro, núm. 1, 1990, 28 pp.

- La revista <<Nueva Poesía>>, Sevilla (1935-1936) Trascendencia y significado de un baluarte de la poesía pura, Albox, Cuadernos de Batarro, núm.3, 1990, 28 pp.

- “El canto del cisne (Profetas del fin de siglo)”, El Mono-Gráfico, Valencia, Asociación Valenciana de Críticos Literarios, núm. 9, 1991, pp. 101-103.

- VV.AA.: Poesía almeriense contemporánea (Antología), Edición de Pedro M. Domene y José Antonio Sáez, Málaga, Col. Batarro, 1992, 169 pp.

- “Algunas notas sobre las llamadas <<prosas líricas>> de Miguel Hernández”, en Estudios sobre Miguel Hernández, Edición de Francisco Javier Díez de Revenga y Mariano de Paco, Murcia, Universidad de Murcia/Secretariado de Publicaciones, 1992, pp. 421-431.

- “Cuatro poetas del resurgimiento andaluz”, Zurgai, núm. Poesía Andaluza (Monográfico), Bilbao, Diciembre de 1994, pp.100-109.

- VV.AA.: La primera mirada (Diego Sabiote: Transparencia y gratuidad). Edición y prólogo de José Antonio Sáez, Málaga, Colección Batarro-Ensayo, 1995.

- “De Ramón Sijé a José Bergamín. Notas sobre catolicismo divergente y literatura en los años 30”, Calas. Revista de Literatura del Centro Cultural Generación del 27, núm. 5, Málaga, junio de 1999, pp. 56-61.

- “Brisa que avienta los naranjos. Antonio Jesús Soler Cano: Correspondencia inédita con José Antonio Sáez (1984-1990)”, Axarquía, núm. 6, Mojácar, verano 2001; pp. 164-172.

- “Juan Ruiz Peña: El andaluz solo”, Campo de Agramante, núm. 3, Fundación Caballero Bonald, Jerez de la Frontera, otoño 2003, pp. 39-48.

- “Música, de José Hierro”, en Después de todo. Homenaje de Bilaketa a José Hierro, Aoiz (Navarra), Bilaketa, 2004; pp.175-178.

- “Tiempo, memoria y compromiso ético (La poesía de Joaquín Ortega Parra, como un río interminable)”; en Aproximación a la poesía de Joaquín Ortega Parra. Coordinación: Francisco Javier Díez de Revenga, Cartagena, Ayuntamiento-Editorial Áglaya, 2007; pp.15-43.

- “El universo lírico de Ángel García López”, en De hiedra y lauro eterno coronado. Homenaje de Bilaketa a Ángel García López, Aoiz (Navarra), Bilaketa, 2009, pp. 285-287.

- “Algunas calas en la trayectoria poética de Ángel García López a través de sus antologías y de las ediciones de su Obra Poética Completa”, en VV.AA.: La poesía de Ángel García López,  José Jurado Morales (ed.), Madrid, Visor, 2011, pp. 117-123.

- "No reposes, amor", en Carlos Fenoll: Antología comentada, edición de José Luis Zerón, Orihuela, Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento (Col. Memoria Literaria de Orihuela / 1), 2012, pp. 114-116.








3. Números monográficos de la revista literaria “Batarro”:

- Poetas por el espíritu (Homenaje a San Juan de la Cruz), Segunda Época, núms. 5-6, enero-agosto 1991, 120 pp.

- Vigencia de Miguel Hernández. Edición de José Antonio Sáez, Segunda Época, núm. 8-9-10, enero-diciembre 1992, 155 pp.

- Juan Ruiz Peña: Correspondencia con Jorge Guillén (1934-1982). Edición, Estudio Preliminar y Notas a cargo de José Antonio Sáez y Pedro M. Domene, Segunda Época, núm. 14-15-16, enero-diciembre 1994, 124 pp.

- Ángel García López: Como un viento del Sur que nos cegara, Segunda Época, núm. 20-21-22, enero-diciembre de 1996, 189 pp.

- Centenarios (1898-1998), Segunda Época, núm. 26-27-28, enero-diciembre de 1998, 130 pp.

- El aliento del agua (Vida y Literatura en Diego Granados), edición de José Antonio Sáez y Jerónimo López, Segunda Época, núm. 32-33-34, año 2000, 257 pp.






4. Sobre Obra en prosa:

- ESPINOSA CAÑIZARES: “Premio de Novela Corta <<Gabriel Sijé>>”, Hoja del Lunes, nº 2.276, Alicante, 28 de noviembre 1983, p. 4

- BLANCO, Miguel Ángel: “Relatos de doce escritores en torno al Santuario del Saliente”, Diario Ideal, Almería, lunes, 15 de septiembre de 2003, p. 62.
---------------------------:  “La visión de los otros”, Diario Ideal, Almería, domingo 14 de enero de 1996, p. 75.

- CIFO, Manuel: “Las alturas del Saliente”, Ababol. Semanario de Literatura, Artes y Ciencias, Tercera Época, núm. 61, La Verdad, Murcia, viernes 12 de marzo de 2005, 2.

- GRANADOS, Pedro Felipe: “Gavilla de miradas sobre un libro”, Papel Literario, Diario Málaga-Costa del Sol, domingo 10 de marzo de 1996, p. VIII.

- PERALTO, Francisco: “Batarro: Epítome de la Literatura Española” (sobre Centenarios), Papel Literario, Diario Málaga-Costa del Sol, domingo 9 de mayo de 1999, p. XI.

 - SÁEZ, José Antonio: “Miradas sobre el agua” (sobre La primera mirada, de Diego Sabiote), La Isla, Europa Sur, Algeciras, sábado 13 de enero de 1996, p. 29.

- (Sin firma): “Correspondencia con Jorge Guillén”, Ficciones. Revista de Letras, núm. 9, año II, Granada, enero de 1996, p. 6

                                               
                                                                                                                  José Antonio Sáez.