martes, 4 de septiembre de 2012

La segunda época de la revista "Batarro" (XXIV y último).



Cuando hace varios meses quise echar sobre mis hombros el compromiso de dejar constancia aquí de la trayectoria de la revista literaria "Batarro", vinculada a la cuenca del río  Almanzora en la provincia de Almería, y cuya segunda etapa se desarrolló prioritariamente entre los años 1989 y 2007, sabía de antemano que mi empeño no habría de ser tarea liviana. Pero he aquí que, en cuanto toca a la revista "Batarro", ese camino va llegando a su fin. Creo que no nos equivocamos en dejarlo en el punto exacto en que lo hicimos y ello porque todas las aventuras humanas han de tener su principio y su final. Casi veinte años de esfuerzo titánico, en condiciones verdaderamente difíciles, quedan ahí, a disposición del lector o del estudioso de la literatura española de finales del siglo XX y principios del XXI, así como para la historia de las revistas literarias españolas de nuestro tiempo.
   De este modo, el volumen correspondiente al año 2007, que comprende los números 51-52-53 de nuestra revista, se dedicó al tema monográfico del Microrrelato en Andalucía y la edición del mismo, como en ocasiones anteriores, estuvo a cargo de Pedro M. Domene. La portada fue un collage del escritor e impresor malagueño Francisco Peralto, a quien nunca podremos agradecer lo suficiente la desinteresada colaboración que mantuvo a lo largo de todos estos años con las publicaciones que nacieron bajo el sello editorial de "Batarro" y con nuestro grupo literario en general; siendo así que Peralto bien pudiera haber sido nombrado como miembro emérito de nuestro colectivo. Como el lector sabrá por anteriores entregas de esta serie, en su taller impresor vieron la luz, felizmente, la inmensa mayoría de nuestras publicaciones. Quede aquí constancia explícita de ese agradecimiento hacia su persona, siempre auxiliado en la esforzada tarea cotidiana por sus hijos Carmen y Rafael, herederos directos de una labor realizada con tanta dedicación y esmero.
   Unas líneas del escritor José María Merino introducían el último volumen de la revista y en ellas venía a decir, a propósito del subgénero narrativo elegido, lo siguiente:

   Trance gozoso, este de andar buscándole, imaginándole, un nombre a la criatura: microrrelato, minificción, ¿por qué no nanocuento?
   Mientras le encontramos el nombre, con esta sensación incomparable de ir descubriendo la realidad de un nuevo continente, ojalá su pequeño fulgor, desde brevísimos textos literarios palpitantes de ficción verdadera, ilumine intensas fascinaciones narrativas.

(El escritor José María Merino)
   Pedro M. Domene estaba llamado a prologar el volumen y así lo hace certeramente en las páginas que siguen con el título de "Son cuentos", a través de las cuales ofrece cumplida referencia de la singularidad de un subgénero literario, sin duda complejo, pese a las exigencias que demanda su cultivo. Respaldando su argumentación con nombres y citas de señalados representantes de la narración en nuestra lengua, nos pone en la pista de los antecedentes del subgénero en cuestión, en especial a partir del siglo XX: Laura Pollastri, el mismo José María Merino, David Lagmanovich, etc. Justifica el autor su edición, la presencia o ausencia de autores en la misma y expresa su conciencia del riesgo que asume, pues considera que ésta es una antología pionera en el subgénero del microrrelato y su cultivo entre los escritores andaluces actuales. Seguidamente afronta la cuestión de los narradores recogidos a través de cinco generaciones literarias y analiza con cierto detenimiento la significación de algunos de ellos.


(Manuel Talens)


Se inicia la selección de autores y textos con los nacidos a partir de la década de los 40, para proseguir con las de los 50 y los 60. El primero en mostrar su destreza en el cultivo del microrrelato es Manuel Talens (Granada, 1948), quien lo define como "cualquier historia una vez reducida a la más breve expresión verbal y que, sin embargo, aún conserva todo su sentido". A él sigue Pedro F. Granados (Albox, Almería, 1949), quien expone, a modo de poética o definición personal, unas certeras ideas sobre este "género mínimo"; Fernando de Villena (Granada, 1956): "El microrrelato se asemeja al poema en intensidad, pero gira en torno al final como todo relato que se precie"; Antonia Moreno Cañete (Córdoba, 1956), Antonio Ortega Fernández (Huércal-Overa, Almería, 1959): "Cuando pienso en el relato breve, tengo la sensación del sumiller: para determinar el origen y la estirpe del vino ha de probar toda la copa"; Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960), Manuel Moya (Fuente Heridos, Huelva, 1960), Guillermo Busutil (Granada, 1961), Hipólito G. Navarro (Huelva, 1961), Fernando Iwasaki (Lima, Perú, 1961), Ángel Olgoso (Cúllar Vega, Granada, 1961), José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963), Manuel Moyano (Córdoba, 1963), José Cruz Cabrerizo (Barcelona, 1964, residente en Granada): "No me atrevería a asegurar que un microrrelato sean diez elevado a menos seis palabras, pero sí que es una piedra (...)"; José Alberto García Avilés (Granada, 1965), Francisco Ortiz (Ugíjar, Granada, 1967). A ellos siguen Salvador Gutiérrez Solís (Córdoba, 1968), Reinaldo Jiménez (Almuñécar, Granada, 1969), Javier Mijé (Sevilla, 1969), Francisco Silvera (Huelva, 1969): "Al cuento brevísimo, llámese como guste, se llega, no llega uno o <<le llegan>>, se llega por decantación".

(El escritor onubense Manuel Moya)


Finalmente, ya en las década de los años 70 y 80, se recogen los nombres de Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970), Miguel Ángel Muñoz (Almería, 1970), Ubaldo Rodríguez (Sevilla, 1970), Marcos Gualda (Huelva, 1971), Pablo García Casado (Córdoba, 1972): "Opté por esta estructura gráfica porque se acomoda mejor que cualquier otra a las situaciones de tensión que intento mostrar"; Mónica Gutiérrez Sancho (Sevilla, 1973), Luis Manuel Ruiz (Sevilla, 1973), Javier Puche (Málaga, 1974): "Si tuviera que aventurar algún rasgo distintivo, acaso hablaría de brevedad extrema, lenguaje depurado, tensión narrativa, fuerza poética y temblor"; Mario Cuenca Sandoval (Sabadell, Barcelona, 1975, reside en Córdoba), Lara Moreno (Sevilla, 1978): "Porque la literatura es también una nuez, un siglo diminuto, concentrado y vacío de arquitecturas"; Cristina García Morales (Granada, 1985): "Los cuentos son ovulaciones inesperadas de la imaginación. Cuando la violan nacen las novelas". Todo un caudal de nombres y textos de primera línea en la narrativa andaluza de principios del siglo XXI. Una antología que abrió camino y que, con toda seguridad, habrá de ser considerada como punto de referencia en estudios futuros.

(Ángel Olgoso)
"La melancolía de los gigantes", un microrrelato de Ángel Olgoso (Granada, 1973) publicado en el número 51-52-53 de la revista literaria "Batarro", dedicado al cultivo del microrrelato en Andalucía y correspondiente al año 2007, último de su publicación:

   Sin compasión, hunde la hoja de su arma en el centro de mi cuerpo indefenso. No hubo provocación alguna de mi parte. Una ira ciega alienta cada tajo, cada incisión arbitraria y salvaje de la carne. Los míos dijeron que no opusiera resistencia, que ello involucraría a los demás en nuevos peligros. Él, mientras tanto, profundiza la herida. Qué puedo hacer yo ante quien contraría de ese modo la ley natural sino sentir una vaga tristeza y esperar aquí, bajo el camino de las estrellas, la bárbara amputación final, el momento en que me desplome sin más quejidos que los de mis frondosas ramas al golpear agonizando contra el suelo.

Concluye aquí la cumplida referencia a la trayectoria de la revista literaria "Batarro" en su segunda época (1989-2007). Fue redactada por José Antonio Sáez Fernández en memoria del fundador de la misma, el escritor Diego Granados Jiménez ( Albox, Almería, 1915-2002), celebrado autor de títulos tales como Poemas de la noche, Crepúsculo del hombre, Del sentimiento trágico de Andalucía y El tributo del héroe y otros cuentos.
                                         
                                                                 José Antonio Sáez.
                                                           (4 de septiembre de 2012).




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