miércoles, 14 de junio de 2017

CARTA A ÁNGELA REYES CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE "MUJER EN LA PENUMBRA".






Querida amiga Ángela:

   “Mujer en la penumbra” es un libro hermosísimo que me ha dejado muy gratamente impresionado. Muchas gracias por tu recuerdo y por la dedicatoria de tu libro, cuyo envío tanto te agradezco porque me ha dado la oportunidad de leer un excelente poemario, como hace tiempo que no llegaba a mis manos uno semejante. Hay en él un conjunto de poemas sobresalientes, más que brillantes, salvables sin duda, dignos de perdurar y vencer al olvido. Me gusta su defensa de la mujer, su reivindicación como persona y de su capacidad de sacrificio, su papel esencial en la familia, en la sociedad y en el mundo. Tú estás en disposición de conocer el alma femenina mejor que muchos hombres que han intentado acercarse a ella. En verdad sois las mujeres quienes disponéis de una mayor sensibilidad para conocer vuestra propia alma, tan aventajadas a nosotros como sois. De modo que quizás podría haber un mundo que pudiera prescindir de lo masculino, pero nunca, creo, de lo femenino, de vosotras. 

   Me ha parecido que estos poemas sintonizan muy bien con un tipo de poesía de ciertos países musulmanes (Afganistán), ignoro si has ido directamente a las fuentes de esos poetas o si te han llegado a través de algunas sensibilidades bien definidas de nuestra poesía femenina, como la de Clara Janés, por citar un caso. Me gusta la humildad, la sencillez, la hondura y verdad de tu mirada, su autenticidad. Nada en tus versos suena a impostura ni a impostado. En algunos aspectos, parece como si hablaras de ti misma, tal fuese el grado de identificación o similitud con tus vivencias más íntimas (salvemos las distancias). El grado de sensibilidad y de sintonía  que reflejan los poemas sólo puede nacer de la fascinación que el tema suscita en ti, de lo afectada que deja tu alma para transparentar sentimientos y emociones tan profundas como sinceras y verdaderas. Sin duda, “Mujer en la penumbra” es un libro del burka y de la mujer musulmana, pero es también un  libro feminista en la más noble acepción de la palabra, en cuanto reivindica, en sentido genérico, la dignidad de la mujer en el mundo actual.




Por otro lado me siento atrapado por la grandeza espiritual que estos personajes humildes y sacrificados, dolorosa e injustamente tratados por la sociedad y la vida, que aparecen en tus versos; aun en la sensualidad que se asoma a muchos de ellos. También entiendo que sólo se puede llegar ahí si el alma de quien escribe es tan grande como la que reflejan los temas y personajes que trasiegan por tus poemas. ¡Qué pena, Ángela, que no haya más ojos y más entendimientos que se acerquen sin prejuicios a este libro tuyo para ponderarlo como se merece!
   “En la penumbra”, sí, con humildad, grandeza y discreción, germina la esencia y el alma del mundo, las cuales deben ser necesariamente femeninas. Creo que has sido una adelantada en acercarnos a una cultura, a una manera de ver el mundo que nos suele pasar inadvertida, en buena parte, por razones que pueden escapárseme: quizás, la lejanía ideológica y física, también cultural, claro; pero que no hace tanto tiempo formaba parte de nuestras vivencias cercanas. Más alejada, pues, de las nuevas generaciones que de la nuestra.
   Te deseo toda suerte de parabienes y satisfacciones con esta dignísima “Mujer en la penumbra”, libro que sin duda te honra y que nos honra a quienes admiramos tu obra y disfrutamos de tu amistad por tantos años.Un acierto su publicación por parte de la editorial Huerga y Fierro. Con mis mejores deseos de salud y bienestar para ti y los tuyos, recibe el más sincero y estrecho abrazo de:


                                                                                            José Antonio Sáez Fernández.


jueves, 8 de junio de 2017

"LOS POEMAS DE HORACIO E. CLUCK", DE LUIS MIGUEL RABANAL.









   “Los poemas de Horacio E. Cluck” es el título del último libro de Luis Miguel Rabanal (Riello, León, 1957), publicado por la editorial madrileña Huerga y Fierro. Horacio E. Cluck no parece sino un alter ego del propio poeta; es por tanto un heterónimo, a la manera que el vate portugués Fernando Pessoa utilizaba otros como los de Ricardo Reis o Álvaro de Campos. Quizás los heterónimos abran posibilidades a la escritura de un autor y permitan decir, con otras técnicas, voces y formas, lo que no parece propio del autor "primigenio", cuando en realidad, detrás de todos ellos no se encuentra sino la misma persona, desdoblada en distintas voces. El concepto de heterónimo abarca mucho más que el de seudónimo, pues en realidad supone un desdoblamiento de la conciencia del autor, el otro yo. Otras veces, sólo consiste en una técnica más de escritura, como la del "manuscrito hallado", por ejemplo.



   Luis Miguel Rabanal ha escrito un excelente libro de poemas en los que mezcla el verso con los poemas en prosa y, comúnmente, en muchos casos utiliza técnicas más propias de la narrativa que de la lírica; por ejemplo, en lo que se refiere al flujo de conciencia o al monólogo interior; el cual fue llevado magistralmente al verso por Luis Rosales en “La casa encendida”. En sus textos se produce un cambio continuo en la alteridad en el uso de las personas gramaticales, desde la 1ª a la 2ª, pasando por la 3ª, y ello en el mismo poema. No podemos decir con exactitud que los textos de este libro sean poemas narratológicos en sentido estricto, pues lo que se dice contar historias no se suelen contar en ellos, stricto sensu. Más bien son impresiones, llamaradas líricas, punzadas y aguijonazos líricos lo que suele ofrecernos en una escritura más bien fragmentaria, quebrada, significativa y formalmente rota, pero que transmite eficazmente las emociones que interesa transmitir al poeta. Cierto vuelo surrealista hay pues aquí, aunque quizás sea cierto barniz no determinante, porque la palabra y la imagen se han depurado con una eficacia y una precisión poco frecuentes.



   “Los poemas de Horacio E. Cluck” utilizan con cierta asiduidad técnicas literarias que han pasado de la narrativa a la poesía, especialmente desde que fueran introducidas en la década de los 60 en la novela española por escritores como Luis Martín Santos en "Tiempo de silencio" o por Miguel Delibes en "Cinco horas con Mario".  El monólogo interior o el flujo de conciencia son recursos arriesgados pero que dotan de modernidad, actualidad e idoneidad al poema. Siendo textos reflexivos y memorialísticos, en cuanto que se nutren de ideas y pensamientos a veces obsesivos, en ellos el discurso del poeta va siendo liberado, se deja fluir en un ejercicio voluntarioso y hasta cierto punto psicoanalítico, que puede resultar extenuante para el poeta. La condición de la estructura fragmentaria de los textos mucho tiene que ver con el estado emocional y hasta físico del autor. En este sentido cabe apuntar la abrumadora fuerza con que el sentimiento erótico apunta en los poemas, dotándolos de imágenes de una energía irreprimible y cautivadora, constructiva y destructiva a la par. Una especie de lucha entre eros y tánatos, entre el amor y la autodestrucción. En esa ambivalencia se debate el autor de estos textos, casi siempre desgarradores, pero en los que también hay lugar para la ternura, la delicadeza, los recuerdos de la infancia o el amor.



   Depuración de elementos lingüísticos, por un lado, y construcción personal de imágenes audaces, junto con la brutal carga emotiva que el poemario conlleva, hacen de este libro una obra realmente especial en el panorama de la actual poesía española. Un poemario que no rinde cortesía a otras corrientes en boga, sino que transita por caminos personalísimos de exigencia y rigor. Excelente el prólogo de Andrés González, muy atinado y certero. No siempre un prólogo contribuye a la brillantez de una obra pero, en este caso, lo consigue.








                                                                               José Antonio Sáez Fernández.




lunes, 22 de mayo de 2017

PALABRAS PARA LA JUBILACIÓN.







   Sra. Vicedirectora, Sra. jefa de estudios y jefes de estudios adjuntos, compañeros y compañeras del I.E.S. “Martín García Ramos”, familiares y amigos todos:


   Culmina hoy aquí la etapa profesional de mi vida, que se ha venido desarrollando a lo largo de los últimos 33 años en varios institutos de la Cuenca del Almanzora y otras comarcas de nuestra provincia, así como fuera de ella, en Linares (Jaén), a donde fui enviado durante dos cursos a finales de la década de los 80 y principios de los noventa, una vez superadas las oposiciones. He de confesar que la prueba ha sido realmente dura para mí y doy fe de que también me ha supuesto un gran desgaste personal. Pero aquí estoy, más o menos magullado, quisiera creer que como don Quijote cuando regresaba a casa después de sus distintas salidas en busca de aventuras. Yo no he tenido el carácter aventurero del hidalgo cervantino, pero sí estoy convencido de haber dado todo lo bueno que hay en mí en el ejercicio de mi profesión, tratando a mis alumnos con respeto y hasta con cariño. Y ello a pesar de que en contadas ocasiones he debido expresar ante ellos, más o menos abruptamente, mis opiniones sobre sus faltas de respeto, su apatía, irresponsabilidad o mal comportamiento. He intentado inculcarles valores perdurables que les ayudaran a conducirse por la vida, a reconducir sus malos hábitos y pulir las aristas desabridas o desajustadas, propias de la edad, el carácter o la conducta. No me considero un triunfador ni lo he procurado, más bien al final de mi trayectoria profesional me siento algo decepcionado por los resultados obtenidos, lo cual no es de extrañar en alguien que andaba empeñado en enseñar y educar por convencimiento y no por miedo al castigo. Así me ha ido, claro…

   Quiero decir también que nunca me he considerado ante mis alumnos como modelo de nada; es más, seguramente he cometido todos los errores confesables y me equivocado más que todos vosotros. Admito, incluso, que en alguna ocasión mis fallos puedan haber afectado al buen hacer de mis compañeros más cercanos del Departamento de Lengua. Por todo ello, si así ha sido, expreso mis más sinceras disculpas a quienes puedan sentir en su interior algún resquemor y, si acaso fuera necesario, hasta solicito su necesaria indulgencia; pues no hubo nunca intención deliberada de causar daño. Me voy, creo, con la conciencia tranquila porque sé que durante todos estos años no he hecho otra cosa que cumplir con mi deber, como todos vosotros hacéis a diario.

   Pero hoy debe ser día de agradecer, de mostrar mi gratitud por toda la ayuda y comprensión que he recibido a lo largo de estos años, por parte de muchas y muy variadas personas, puedan o no estar hoy aquí presentes. Muchas gracias a todas ellas por su apoyo y su generosidad hacia mi persona.

   Quisiera abundar, por último, en que la enseñanza no es una profesión fácil, sino tremendamente difícil y hasta a veces ingrata. Al menos a mí me lo ha parecido. Soy consciente de que la dejo en momentos aún más difíciles para ejercerla vocacionalmente, porque el caos social y político que nos circunda, así como la quiebra de valores a que asistimos nos hacen andar bastante desorientados, sin saber bien cómo acertar a afrontar los retos que se presentan en el momento actual o los que puedan presentarse en un futuro inmediato. La solidaridad entre profesionales, el acierto en la gestión de los equipos directivos, el trabajo en equipo, el asesoramiento de profesionales como psicólogos y pedagogos a través del Departamento de Orientación, pueden resultar de mucha utilidad para afrontar esos retos. Es mucho lo que está en juego. Os deseo toda suerte de aciertos y éxito en vuestra labor, sin duda una de las labores sociales más importantes para el futuro de un país, pese a la incomprensión y el menosprecio de tantos. Pocas profesiones tan esenciales para la sociedad como la que ejercéis. Los retos son difíciles, pero a menudo también pueden poner a prueba nuestra capacidad de superación. Tenéis donde superaros. Sabed también que la entrega y el amor que se pone en ella desgastan sobremanera, pero es que a esta profesión hay que ponerle mucha vocación y mucho amor. Si no es así, puede que difícilmente logre uno sobrevivir en ella.
 
   Muchas gracias a todos por ser tan buena gente y tan buenos profesionales. Gracias por vuestra comprensión y por vuestra indulgencia. Buena suerte, compañeros, compañeras, amigos todos. No seáis demasiado rigurosos al juzgarme, si es que lo hacéis. Yo solamente pasaba por aquí y quise saludaros.


                                                               José Antonio Sáez Fernández.
                                       
                                                        Albox, Almería, 17 de mayo de 2017.



jueves, 11 de mayo de 2017

CARTA AL POETA ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ CON MOTIVO DE SU LIBRO "CUANDO TODO ES YA PÓSTUMO".



(Tomasz Alen Kopera)




  Mi querido amigo Ángel:

      Recibí tu libro “Cuando todo es ya póstumo”, publicado por Ediciones Castalia, con una afectuosa dedicatoria y tu felicitación por las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Te agradezco infinitamente que te hayas acordado de mí y que me hayas regalado con tan magnífico presente. Gracias, muchas gracias por enviarme esta última entrega de tu obra, que brilla con luz inusitada en todo su esplendor, tal y como merece el recuerdo de Emilia, ahora en su segundo aniversario de ausencia, pero cuya memoria retemos avariciosamente en el corazón y a través de tus versos.
   “Cuando todo es ya póstumo” suena a elegía y suena a solemne réquiem. Es como una pira, como un monumento al amor, como la última entrega de tu vida en la que te desangras haciendo un esfuerzo continuo para no desbordarte en un estado de contención emotiva, pero también de exaltación en ese volcán de emociones que desde su enfermedad y su pérdida has ido acumulando. Han tenido que pasar dos años para que la memoria de Emilia quede fijada en la historia de la poesía española a través de tu magisterio. Seguramente, ese reposo emocional ha sido necesario para sedimentar el cúmulo de emociones y dolores que bullían y bullen aún en tu interior, pero a las que has sabido dar cauce como corresponde a tu talento y magisterio líricos. ¡Qué hermoso libro, querido Ángel García López! ¡Y cómo deben de haberlo celebrado allí donde Emilia se encuentre ahora!
   Algo de ciertos libros anteriores me conmovía en la memoria de sensibilidades, algo que me llegaba a través de Trasmundo o de Mester andalusí; y ello por esas esporádicas referencias a la inquietud y al desasosiego que provocó la noticia de su enfermedad, a las continuas y desoladoras pruebas médicas, a los terribles días finales y a la constatación de su muerte. Esto en lo que toca a Trasmundo, pues en lo que toca a Mester andalusí era el sentido elegíaco, la constatación de la definitiva pérdida física de la mujer amada, todo tu reino, todo tu territorio, tu al-Andalus, aunque ella no nos naciera andaluza. La exaltación panteísta de todo lo creado, la recreación de lo natural y lo vivo que bulle en el libro con la pátina de que sintoniza en su integridad y disposición con la pérdida irreparable de Emilia; así como Petrarca, Dante o Garcilaso quisieron y supieron decirlo antes. Con ellos tú y Emilia, como con ellos Laura, Beatriz o Isabel Freire. Todo lo natural, todo lo creado se solidariza con el dolor del poeta y siente la ausencia de Emilia, su pérdida irreparable. Algo ya en la creación no volverá, sin ella, a ser lo que fue. Hay pues, un desgarro tan doloroso que produce una ruptura, un antes y un después.
Nadie podrá negar que tu poesía fue escrita por y para el amor, que es lo mismo que decir por y para la vida. Con Emilia es la canción la iniciaste y con este túmulo al amor de Emilia has querido concluirla. Un hombre y un poeta no pueden pedir más a la vida y tú has demostrado integridad, devoción, rigor y elegancia hacia la poesía que ha venido acompañando todos los días de tu vida, ayudándote a celebrar el milagro de estar vivo y poder cantar (¡y cómo, tan magistralmente!), celebrar la belleza, la pasión, la vida misma. Emilia, la poesía. La vida, tu vida misma, la razón de tu vida ya inmortalizada en tu canto.
   Querido Ángel García López: el tiempo va cumpliéndose en todos nosotros. Nunca seremos lo que antaño fuimos. Pero algo quedará en la memoria y el corazón de la honradez, el esfuerzo y el amor que pusimos en todo cuanto nos fue encomendado. Tú así lo has hecho y con innegable pasión has multiplicado los talentos que se te dieron al llegar a este mundo. Puedes respirar anchamente. Puedes dejar que el aire penetre despaciosamente en tus pulmones. Puedes sentarte en tu sillón a solas, cerrar los ojos y ver cómo se acerca Emilia, siempre diligente, siempre afectuosa, para preguntarte si estás bien, si necesitas algo…  Gracias en nombre de todos los que amamos la poesía, tu poesía, por regalarnos con este magnífico libro, a pesar del lacerante dolor que te haya supuesto. Aquí me tienes para lo que dispongas. Siempre has contado conmigo, con el más modesto de tus amigos a quien tú has querido regalar con el don preciado y precioso de tu amistad. Abrazos sentidos. Abrazos fuertes, amigo mío. 


                                                                                            José Antonio Sáez Fernández.